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El avemartillo (Scopus umbretta), caracterizado por su inconfundible pico largo y cresta de plumas, es un ave africana pelecaniforme que cuenta con un pliegue o bolsa de piel elástica en la garganta, que puede inflarse y utiliza para comunicarse a grandes distancias, emitiendo sonidos guturales ásperos, agudos al volar y graves durante el cortejo. En esta especie no solo es imposible diferenciar machos y hembras a simple vista, sino que tampoco hay apenas diferencia entre jóvenes y adultos.
Presente en todos los países al sur del Sáhara, incluida la isla de Madagascar, el avemartillo tiene hábitos sedentarios y no realiza migraciones, tan solo pequeñas dispersiones en la temporada de lluvias. De hecho, aunque vive en cualquier tipo de humedal en cuyas orillas encuentre alimento -manglares, ríos, charcas, arrozales, presas...- se adapta perfectamente a la estación seca, en la que también es capaz de críar, probablemente porque la menor profundidad de las aguas le facilita cazar presas como peces o anfibios, pudiendo también alimentarse de invertebrados terrestres o pequeñas aves y mamíferos.
El avemartillo es más activo al amanecer y el atardecer, pasando el resto del día reposando en las ramas de los árboles que también son requisito imprescindible para elegir su hábitat. En ellos, construye hasta seis grandes nidos de hasta metro y medio de diámetro, cerrados y con entrada por la parte inferior para protegerse de los depredadores, aunque solo utilizan uno de ellos. Aunque se desconoce el motivo de este comportamiento, es una ventaja para otras aves más pequeñas, que utilizan los nidos no usados o comparten el que está siendo empleado por el avemartillo.